Cada sector pierde clientes de una forma distinta. Elige el tuyo y mira exactamente cómo lo atiende Avora.
Con la sala llena nadie puede cogerlo. Esa mesa se reserva en otro restaurante.
Los viajeros preguntan de madrugada, en fin de semana y desde otros husos horarios.
Suena el teléfono a mitad de un tinte. O lo dejas sonar, o dejas a la clienta.
El monitor que atiende el mostrador no puede estar también en la sala.
Un timbre en mitad de una sesión es justo lo contrario de lo que vendes.
Pacientes en mostrador, teléfono sonando y agenda abierta: alguien queda sin atender.
Horas punta con esperas largas: la experiencia del paciente empieza torcida.
Repartos, clientes y remitentes llamando a la vez, todos con prisa.
Una promoción o una incidencia y el equipo pasa de tranquilo a desbordado.
Para coger el teléfono hay que salir de la fosa, quitarse los guantes y perder el hilo.
Si no le coges el teléfono, el siguiente anuncio del portal es idéntico al tuyo.
Cada llamada corta un escrito, una reunión o un cálculo que exigía concentración.
Si tu negocio atiende llamadas, mensajes o visitas en la web, Avora puede trabajar para ti. Cuéntanoslo en la demostración.